La Selva de Irati (Navarra)

Con sus 17.195 hectáreas, junto a la frontera francesa, es el bosques más extenso de Europa, tras la Selva Negra alemana. Las laderas de los valles de Aezkoa y Salazar están cubiertas por una bellísima y espesa capa de hayedos y abetos que los envuelve y protege como un manto. 

De allí salió la madera para construir el palacio de Olite, la catedral de Tudela o los mástiles de la Armada. 

En el corazón de esa magnífica selva se encuentra el embalse de Irabia o la ermita de la Virgen de las Nieves, dos referencias inevitables para todo senderista, así como la estación megalítica de Azpegui, una círculo de piedras funerarias, o la torre romana de Urkulo, que pudo ser levantada para conmemorar la incorporación de la Galia e Hispania al Imperio romano. 

Desde cualquiera de sus 24 miradores o a lo largo de los senderos que la cruzan, la Selva de Irati es uno de los bosques más hermosos, frescos e impresionantes que uno ha visto jamás.