El Castro de Baroña

Poblados fortificados de la época prerromana situados en lugares estratégicos los hay por toda Europa. Pero quizás el mayor número y los más monumentales se encuentran en Galicia, donde han dado incluso nombre a una cultura propia, la castreña. Elegimos diez de ellos para conocer esta comunidad autónoma en todo su esplendor de la mano de los celtas, pero también de los romanos que terminaron conquistándolos.

Posiblemente este de La Guardia (A Guarda en gallego) sea el más emblemático y espectacular de todos los castros, aunque también el más tardío. Permite, además, observar desde un punto privilegiado la desembocadura del río Miño y la ribera portuguesa. Cuenta con un museo en el entorno (Entrada: un euro).

El de Peñalba, en Campo Lameiro, es uno de los más antiguos y se encuentra sin vigilancia en el monte Agüeiros, en la parroquia de San Miguel de Campo. Se han excavado unas 30 casas, además de los dos recintos amurallados. Tiene también el interés de encontrarse en el entorno del Parque Arqueológico de Arte Rupestre más importante de la península en lo que respecta a petroglifos. Entrada: 5 euros.

Fue el primer castro gallego en ser científicamente fechado con el método del carbono 14 y, aunque sus dimensiones son reducidas, se encuentra en buen estado de conservación. Este de Cabana de Bergantiños tiene el atractivo añadido de encontrarse muy cerca del dolmén de Dombate, uno de los más carismáticos de Galicia. Entrada libre.

Situado en un lugar sobrecogedor dominando la playa de Arealonga, el castro de Baroña, perteneciente al bello enclave de Porto do Son, es uno de los mejor conservados y, al mismo tiempo, uno de los más originales. Acceso libre.

En el entorno del campus universitario de Zapateira se ubica este castro que no está completamente excavado, pero que permite conocer de cerca la cultura castreña. Se puede visitar todos los sábados y domingos a las 12 a través de visitas guiadas gratuitas. Muchas de las piezas encontradas se pueden ver en el Museo Arqueológico del Castillo de San Antón, en La Coruña.

En el istmo de Punta Neixón, en un lugar llamado Nine de la parroquia de Cespón, dentro de la ría de Arousa, se pueden ver importantes restos de dos castros a los que antecede el Centro de Interpretación Arqueológico de la Comarca de Brabanza, donde se informa de otros puntos de interés en la zona.

Situado entre los municipios de Pungín y San Amaro, el castro de A Cidade es uno de los poblados fortificados en proceso de excavación de mayor tamaño, sólo comparable al de Santa Tegra. Y como este último, se trata de un castro tardío que muy pronto se romanizaría. Se encuentra en un lugar espectacular y su estado de conservación es muy bueno. Entrada libre.

Muy cerca de la misma Celanova encontramos este castro de reducidas dimensiones, aunque con unas características y un excelente estado de conservación que lo convierte en uno de los más atractivos del sur de Galicia. Muchos de los objetos encontrados en el yacimiento se encuentran en el Museo Provincial de Ourense.

Situado en un lugar remoto y montañoso de la provincia, el castro de Cervantes, ya de época romana aunque inmerso en el mundo celta, estuvo siempre relacionado con el mundo de la minería. Y aunque está sólo parcialmente excavado, merece una visita. En su entorno hay otros monumentos interesantes ya de época medieval.

El castro de Viladonga, ubicado cerca de la ciudad de Lugo y construido en plena romanización, es uno de los más espectaculares y mejor conservados de toda Galicia. Cuenta con su propio museo, aunque las piezas más importantes que se han encontrado están depositadas en el Museo Provincial de Lugo. Entrada libre al castro, pero para el museo hay que pagar una entrada de 2,40 euros.