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El Álamo Blanco

Es un árbol caducifolio cuyo nombre científico es Populus alba y que es conocido como chopo blanco, álamo plateado, o álamo blanco que pierde las hojas en otoño-invierno. Es originario de Europa, Asia y del norte de África. En España se puede encontrar sobretodo en las sierras de la península ibérica; en los archipiélagos balear y canario las condiciones de temperatura y suelo no permiten que pueda crecer con normalidad.

Llega a alcanzar una altura de 30 metros y un diámetro de hasta 1m. Tiene forma columnar, con un tronco grueso. Su sistema radicular es muy fuerte, por lo que no se debe plantar a una distancia inferior de diez metros de tuberías ni cualquier otro tipo de construcción ya que podría romperlas con facilidad.

Las hojas son simples, alterna, de forma oval o palmada y el borde dentado, cubiertas en el envés de una capa de pelos de color blanquecino. El haz es de color verde oscuro, excepto en otoño que se torna amarillento.

Si hablamos de sus flores, hay que decir que es una especie dioica, lo cual quiere decir que hay ejemplares machos y ejemplares hembras. Las flores de los primeros aparecen en amentos colgantes y son grandes de color rojo; en cambio las de las segundas son de color amarillo-verdoso. Los álamos blancos florecen en primavera, antes de que broten las hojas.

El fruto es una cápsula bivalva, de forma ovoidea en cuyo interior se encuentran las semillas que cuentan con pelos para poder ser desplazadas por el viento.

Al ser una planta de gran tamaño, se tiene que plantar en jardines medianos o grandes, a una distancia mínima de 10m de tuberías o cualquier otro tipo de construcción, y a unos 3m de cualquier otra planta.

Es importante que le dé el sol de manera directa para que pueda desarrollarse bien.

No es exigente. Puede crecer tanto en los arenosos costeros cerca de la playa como en los calcáreos si dispone de suficiente agua. Eso sí, hay que saber que se desarrolla mejor en aquellos que son frescos y ricos en materia orgánica.

Necesita riegos frecuentes. De hecho, si vives cerca de un arroyo o de un río, puedes plantarlo cerca; en caso contrario, no te preocupes. Será suficiente con que lo riegues tres-cuatro veces por semana durante los meses de más calor y algo menos el resto del año.

Aunque el álamo blanco es muy resistente, no está de más abonarlo de tanto en cuando con abonos orgánicos, como estiércol de caballo o de cabra. Agradecerá dos o tres aportes anuales.

Hacia finales de invierno, cuando la temperatura empiece a subir, puede podarse eliminando así las ramas secas, débiles y/o enfermas.

Esta planta se reproduce por semillas, por esquejes y por renuevos.

Plagas y enfermedades


  • Mosca blanca: es un pequeño insecto volador de color blanco que se adhieren en el envés de las hojas para alimentarse de la savia. Así, la planta amarillea y, en casos muy graves, puede quedarse pelada. Para evitarlo, es muy recomendable plantar cerca plantas aromáticas, ya que el olor las repele.
  • Saperda o perforador del chopo: es un insecto coleóptero parecido al saltamontes que realiza galerías en el tronco del árbol. Se eliminan con insecticidas anti-perforadores.
  • Oídio: es un hongo que cubre las hojas de un revestimiento parecido al de la ceniza, que es por lo que se conoce como la enfermedad del moho gris. Se puede tratar con fungicida sistémico.
El álamo blanco resiste temperaturas de hasta los -17ºC, y las altas temperaturas (30-35ºC) siempre y cuando disponga de un suministro de agua constante.


Este es un árbol que tiene numerosos usos. Se cultiva como planta ornamental, ya sea como ejemplar aislado o como seto cortaviento; también en carpintería para hacer embalajes, contrachapeado, pasta de celulosa o paneles; y en medicina natural pues sus hojas y la corteza cocidas ayudan a cicatrizar las heridas.

Se trata pues de una especie muy interesante que puedes tener en tu jardín y disfrutar de su maravillosa sombra.